martes, 28 de septiembre de 2010

Decías amarme.

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Decías amarme, cual noble caballero,
citado con su dama en la plaza,
mas pronto veo que tu amor se disfraza,
oculto tras rojos labios embusteros.
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Profanas mi oscuro cuerpo sin permiso,
penetra tu fría hoja en mis entrañas,
desgarra mi vida, macabra y extraña,
buscando humanidad, caigo sumiso.
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En coliseo de ¿arte?, tabaco y costumbre,
vomito coágulos de muerte, dolor y pena,
hunden mis astas varadas en la arena,
aplausos de vergüenza teñidos de vino y sangre.
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La única vez que presencié una corrida de toros, padecí en el tercer y último toro de mi vida, un espectáculo de crueldad y sangre en el cual, el desafortunado novillero necesitó más de diez estocadas y la mitad de descabellos para terminar con el sufrimiento del animal.
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Ello me hizo reflexionar acerca de las tradiciones y costumbres de un pueblo. Tal vez debieran ser de vez en cuando, revisadas por el tribunal de la misericordia.
Puede que sea un ignorante al no saber apreciar el supuesto arte que tenía delante de mis narices. No me importa. De lo que sí estoy seguro es de no haber encontrado dentro de la plaza, ni en la arena ni entre las gradas, un ápice de la compasión y la piedad que tanto predican los santos a los que muchos de los presentes se encomiendan horas antes de la "fiesta".

viernes, 24 de septiembre de 2010

Imperfecciones en bicicleta

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Andaba yo con mi bicicleta por la ciudad cuando en un paso de peatones una dama se disponía a cruzar con su perrito. Sopesé la situación en una décima de segundo y decidí pasar, sin esperar, arrimado al carril izquierdo, vacío de coches, pero con tal mala fortuna que el perrito estiró de su correa y se adelantó a cruzar pasándome a menos de 1 metro de la bici. Cerré los ojos y continué pedaleando sin darme la vuelta, esperando oír la frase que cayó como una losa sobre mi conciencia.
“-Pero hombre, vamos a ver, un poco de respeto, no ves que es un paso de peatones!-”.
Iba dirigida a mí, al hasta entonces máximo defensor de los peatones, al respetuoso ciudadano que se mueve siempre que puede en bicicleta, por placer y por dar ejemplo, por no contaminar y por molestar lo menos posible, al que comparte tiempo y colabora con amigos y asociaciones para aportar su granito que ayude a construir una ciudad más tranquila, más relajada, más humana, menos ruidosa y menos intoxicada.
En una décima de segundo, se apoderó de mí, la cara oculta, la que todos tenemos, una cara de la misma moneda, la salvaje, impulsiva, irreflexiva, visceral, la que tratamos de enterrar pero que siempre palpita debajo de la alfombra por mucho que la pisemos y se aprovechó de la enorme brecha que supuso una décima de segundo para arrojar al contenedor de cristal el buen concepto que tenía yo de mí mismo, hecho pedazos.

Tras esta experiencia, me vino a la mente una frase que leí de un maestro. No nos debemos creer ni buenos ni malos, ni mejores ni peores. Más bien, creo que lo que nos diferencia unos de otros es, primero, el nivel de consciencia que tenemos de nuestras imperfecciones, lo cual nos ofrece la maravillosa posibilidad de mejorar cada uno de nuestros actos y pensamientos por insignificantes que sean, y segundo, la cantidad de voluntad y esfuerzo que aportemos para llevar a cabo día a día semejante proeza.
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"He tomado sobre mis espaldas el monopolio de mejorar sólo a una persona, esa persona soy yo mismo y sé, cuan difícil es conseguirlo."

Gandhi.


Más reflexiones del maestro en...
http://atalayadereflexiones.blogspot.com/2010/05/el-legado-de-gandhi.html

jueves, 16 de septiembre de 2010

Hace tiempo leí a un maestro...

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Leí hace tiempo a un gran maestro,
Amigo de pobres y necesitados,
Con amor trataba a los marginados,
Enseñando su mejilla a opresores y malvados.
Raudo, decidí poner en práctica su teoría y
Viendo venir mi primer rival enojado,
Esperando golpear en pared de duro basalto,
Zozobró al ver mis disculpas y temple aserenado.
Aturdido y confuso, no supo cómo encajar
Extrañas palabras en rostro apaciguado.
Sintiendo al fin, su parte de culpa en el litigio,
Acabó por mostrarse arrepentido y apenado.
Llegué así, a comprobar la validez de teorema,
Excepto que, sin pretender suplantar al Bienamado,
Guardo dos mejillas para disculpas inmerecidas,
Reservando para un tercer pleito reiterado,
Inmaculada espada de hojalata, forjada
A la nata y trufa de mi tarta de casado.
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.A veces sucede que,
Cuando nace el enfrentamiento,
Rabioso por mil motivos ajenos,
Oscurece el razonamiento,
Suplicando hallar rival firme, mas
Titubea si golpea sobre viento,
Incienso al cielo elevado,
Corazón de odio exento,
O polvo enamorado.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Mira bien a tu alrededor


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.¿Has conocido alguna vez, por casualidad,
personas despiertas de vida, almas bellas,
que pisan la tierra borrando su huella,
para que otros gocen su virginidad?


.¿Has hablado alguna vez con alguien,
que mira tus ojos, mientras atento,
medita tus dudas, alegrías, lamentos,
y por no errar consejo, calla y sonríe?


.¿Un día no dijiste por la calle haber visto,
a uno que gritaba en silencioso respeto,
repartiendo de sus vacíos bolsillos repletos,
pedazos de libertad como los panes de Cristo?


.¿Seguro que jamás te has cruzado,
con gente que llevan canoas en sus llaveros,
donde cabéis tú y tu corazón, si con desespero,
ansías pisar la otra orilla, la del otro lado?


.Como aquel viejo maestro tan venerado,
te dicen - cruza el río y abandona la barquita,
no sigas con ella, ya no la necesitas,
sigue tu camino, el que siempre has soñado-.


.Viven entre nosotros, entre la maraña,
trabajan, sudan y manchan sus pies de asfalto,
más guardan su luz a salvo, allá en lo alto,
como ángeles que alumbran ríos, valles y montañas.
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.Si te encuentras con uno de ellos,
trátalo como si nada pasara,
no desveles su secreto,
no perturbes su humildad,
permite que desconozcan,
que andan derramando felicidad.



viernes, 3 de septiembre de 2010

Nuevas sensaciones





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.Cansado llego, de cruzar Castilla,
abrasado por levantinos soles,
saludado por tropas de girasoles,
que lloran pepitas de pena amarilla.
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Gallegas nubes refrescan mi llegada,
lavando el polvo de mis ojos,
en ducha de verdes preciosos,
sembrados sobre hierba mojada.
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Música de aves y de un manantial,
destierran mundanales prisas,
relajan mi alma con una sonrisa,
perfumada ya, de rocío estival.
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Me siento y veo la luna, que a caballo
de una noche nacida pura y tranquila,
rehuye gentíos, farolas, sombrillas,
y trepa entre abedules y carvallos,
alumbrando los maduros higos.
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Nado, senda arriba de peregrinos,
como salmón en sentido contrario,
al común, normal y ordinario,
pero... ¿quién va a imponerme sentidos
para abrazar a unos amigos?


 



Fueron unos días en los cuales disfruté de una serie de agradables experiencias nuevas para mí, las cuales trataré de guardar como un tesoro en forma de recuerdos, para que cada vez que los destape, siempre pueda volver a sentirme bien.