miércoles, 28 de marzo de 2012

Astros de ciudad.




Pacen mis astros lechosos,
atados a farolas de ciudad,
devoran sus cuellos brumosos,
neones de la modernidad,
se acercaron en demasía,
perdieron su ferocidad,
cuando en las noches de Cartago,
bajaron curiosos a observar,
doncellas en fuentes mojadas,
desafiando su verticalidad,
que ondeaban sus cuerpos en verso,
sin apenas saber hablar,
caderas en cuarto creciente,
labios por desenredar,
dibujaban olas sus manos,
que saltaban del aire a la mar,
trazaban elipses sus senos,
siguiendo la estrella fugaz,
flotaban sus bocas en besos,
como exentos de gravedad,
y por tibios rayos de luna,
se dejaron broncear,
y sobre la brisa leían poemas,
de la aurora boreal.

Pacen mis astros las calles,
como rebaño a perpetuidad,
pacen despacio las noches,
como dejados domesticar.








jueves, 22 de marzo de 2012

Tal vez sea yo el culpable...




...pues dicen que sin consumo,
el mundo se paraliza,
dejan las tardes de ser amables,
crecen los impuestos, las injusticias,
familias enteras sin empleo,
salarios congelados, colegios que se enfrían,
un voraz torbellino que sólo se sacia,
con los vicios del pasado,
tener mucho más de lo necesario,
y es que hace ya algún tiempo,
le devolví a los bancos todas sus tarjetas,
utilicé las escaleras,
recordando tener piernas,
mi esfuerzo y algo gris en la cabeza,
favorecido eso sí, por vivir en un tercero,
no permití que nadie me robara,
la capacidad innata,
que todos llevamos dentro,
y compré lo justo y necesario,
para pasar los inviernos,
y superar con decoro el verano,
metí el coche en el trastero,
engrasé mi bicicleta,
mientras subían sin piedad,
el petróleo y la falta de vergüenza,
y pedaleando hacia el trabajo,
ayudaba a nacer las madrugadas,
arrullando como hiciera con mis hijas,
susurrándole al rocío en su oreja,
que prefiero el silencio, a las malas noticias,
la fría estepa, al calor de supermercado,
el olor de los libros al perfume de moda,
la lluvia en el rostro, al baño que adormece,
el sol que asoma efervescente a las mejores ofertas,
asomarme al precipicio, a adorar figuras de yeso,
aullarle a la luna, a guardar las maneras,
mi sangre al galope, a pagar por un beso,
llevar la tierra húmeda, como mi única bandera,
dejarme arañar por tupidas sendas,
dejarme sanar por la sal de la mar y el romero,
que mi carne es dura, amarga y no sirve,
ni para llevar corbatas, ni cadenas,
ni alimentar respetables fieras.








jueves, 15 de marzo de 2012

El peso de mis sueños.


Por el metal de tus sueños,
te hablaré de tus cadenas,
con el tamaño de tus celos,
mediré la sombra de tus penas,
con la certeza de tu verbo,
te abriré preguntas nuevas,
y sabré del origen de tus pasos,
y el destino que les espera,
por la fuerza de tu rozamiento.











Busqué un sueño que flotara conmigo al cruzar un río,
que no molestara llevarlo atado a mi bicicleta,
y fuera ligero como la brisa que acaricio,
casi no ocupara espacio en la mochila,
tan frágil que si lo pierdo,
lo sustituyo por otro más bello,
y exhala libertad que no obliga,
y duerme a mi lado en el suelo,
lo hallo junto a montes que me cobijan,
mientras disfruto del aroma de un libro,
desde un mirador de paz y sosiego,
madurando la tarde pendida de un hilo,
de un cielo engalanado por miles de trinos,
ocultos testigos entre letras y nidos,
de la gradual y muda oscurecida,
del gran teatro que cierra sus puertas,
sube el telón, manda silencio,
comienza un nuevo acto de vida.





miércoles, 7 de marzo de 2012

Un pequeño museo.





-¿En qué piensas?

-Estaba mirando esos cuadros de la pared, es como si tuvieran vida propia, como si su luz me contara historias de cada una de sus casas, de la orientación de sus ventanas, de cómo envejecen sus tejas, de la posición de sus antenas, de los remiendos contra el agua, de lo poco que las miman pese a lo mucho que las quieren,... y un poco también, de cómo son sus gentes.

-¿No te tomas la cerveza?



sábado, 25 de febrero de 2012

Mi propio aeropuerto


Hace años vinieron a mi pueblo unas personas con al intención de comprar terrenos. Concretamente en una zona agreste, donde las piedras y malezas impedían crecer cualquier cultivo de provecho. Estas tierras yermas, fueron vendidas por sus amos a bajos precios, pero a pesar de ello, se alegraron por la suerte que tuvieron.

Más tarde me enteré que estos señores compradores, se llamaban testaferros, es decir, gente que da la cara por otro que está en la sombra y además en el gobierno.

Pasaron los años y curiosamente, aquellos terrenos fueron seleccionados por los gobernantes para la creación de un necesario aeropuerto, que potenciaría el turismo, impulsaría el comercio y todo sería perfecto.

Llegó la crisis y con ella vinieron los nervios. El aeropuerto inacabado, enterraba bajo su pista millones de euros y un futuro incierto. Pero no pasaba nada, pues la empresa que lo construía, dejó escrito en bien pequeño, que si no hubiesen suficientes pasajeros, es decir, si no tuvieran beneficios, la diferencia sería cubierta por los ciudadanos.

Pero lejos de enfadarme y escupir al aire venenos, como haría cualquier cobarde que simulando indignarse duerme en casa bien cubierto, en vez de sumarse a los valientes que tomaron sus familias y acamparon su hartazgo en la puerta de Ayuntamientos tomados por bandidos elegidos cada cuatro años, expertos en esconder tesoros y en legalizar saqueos, lo que hice fue apenarme y guardar un minuto de silencio, por la muerte de mi furia, por la falta de respeto, por la sopa tibia con las que nos mantienen en fila, por hacernos sentir miedo, por pensar que es de afortunados poder votar entre un besugo, una berza y un cordero, por los recortes que suponen cortes en la educación y en la calefacción de los colegios, y sobretodo por desconocer los números de cuenta sin retorno a los que fueron a parar todos los excesos.

… y me fui justo al lado de la dura pista de cemento y construí mi propia pista paralela, sin permisos ni planos ni proyectos, diseñada por la hierba, dirigida por cipreses arquitectos, alumbrada por el sol desde la lejanía, alegrada por las nubes que flotaban sobre el viento, responsables de que tomen tierra y se eleven mis más ligeros y dulces sueños.














sábado, 18 de febrero de 2012

En paralelo




Me gusta flirtearte en paralelo,
tomar por momentos tu mano,
dejarla ir de nuevo,
danzar tus reflejos,
imaginar tus cabellos,
sentir tu salino aliento,
que acaricia mis dedos,
y convierte la brisa,
en bellas caracolas,
huidas del silencio,
decididas a contar de por vida,
su pasado de misterio,
y recojo de la espuma, tus piropos,
me sonrojo antes millones de espejos rotos,
y me atrevo sólo un poco,
permito que en mis pies dejes un beso,
me seduces, sutil, hacia dentro,
pero cómo decirte que no puedo,
mi compromiso en tierra me hizo hierro,
como aquellas anclas que lo intentaron,
y en tus fondos perecieron.








miércoles, 15 de febrero de 2012

Y me hablas tú de versos...




mis estrellas de noche tiritan de frío,
mientras las tuyas caldean el cielo,
mi calor, recuerdos en posos de vino,
el tuyo, de dulce hogar a caramelo,

mi estómago anda siempre vacío,
el tuyo, halla en dietas su consuelo,
mi ángel salió buscando un estío,
no soportó a mi lado más aguaceros,

mis puños, contra una tierra baldía,
no evitaron reptara por el suelo,
y me visitara de niña, mientras dormía,
el más atroz e infame de los duelos,

con la inocencia rota, sólo ansío,
mi corazón lata sin anhelos,
no duela tanto, el aire que respiro,
me protejan las espinas de mi cuerpo,

y aunque vivimos a sólo dos esquinas,
y te veo ofrecer ramos de sonetos,
y aprendiste a distancia mi dialecto,
¿cómo quieres que entienda yo, tu poesía?